El concepto de informe, como derivado del verbo informar, consiste en un texto o una declaración
que describe las cualidades de un hecho y de los eventos que lo rodean.
El informe, por lo tanto, es el resultado o la consecuencia de la acción de informar (difundir, anoticiar).
Por ejemplo: “Pídele al contador que me alcance el informe del último trimestre”, “El diputado presentará un informe sobre la actuación del ministro”, “El noticiero emitirá mañana un informe de los Juegos Olímpicos”.
Un informe suele ser algún tipo de documento que presenta información. Dichos datos, por otra parte, surgen de una tarea investigativa.
Un científico, por citar un caso, puede escribir un informe después de
alcanzar algún descubrimiento, explicando los pasos que siguió y cuáles
son sus conclusiones al respecto.
Por lo general, la finalidad del informe es, obviamente, informar. De
todas formas, estos escritos pueden incluir consejos u otros elementos
que apunten a la persuasión.
Los informes, por otra parte, pueden ser públicos o privados según el objetivo de divulgación. En cuanto a los formatos de los informes, pueden ser simples o complejos de acuerdo a su estructura y a sus contenidos.
En materia de previsión y futura realización proyectos se establece
que es fundamental lo que se da en llamar el informe final de
investigación. Este, como su propio nombre indica, recoge todo lo que ha
sido el proceso de investigación desarrollado así como los resultados
que se han obtenido dentro del mismo.
Por ello, es fundamental que dicho documento cuente con una
estructura y una organización claramente delimitada y estipulada pues de
aquel dependerá que el proyecto sea comprensible, se considere
oportuno, se vea la necesidad que existe de él y finalmente se dé luz
verde a su puesta en marcha.
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